Aprende a reconocer las necesidades de tu piel (parte I)


La piel... ese órgano complejo que tanto nos preocupa porque es el reflejo de todas nuestras vivencias y anhelos. Y su cuidado, algo que nos lleva siempre de cabeza porque nunca sabemos cómo acertar con el mismo.

 

Hoy mi misión es ayudaros a diferenciar las necesidades de vuestra piel para que podáis orientaros en el cuidado cosmético de la misma.

Os aporto un ejemplo de cuidado básico de limpieza, hidratación y protección con muy pocos pasos, para todas aquellas personas que no sepáis por donde empezar vuestro cuidado o para todas aquellas personas que tengáis poco tiempo y necesitéis una solución fácil y rápida.

El cuidado de la piel comienza cuando empezamos a comprender que esta es un órgano complejo, que separa el interior de nuestro organismo del exterior y por tanto es la encargada de protegernos de todos los agentes externos que son dañinos para nosotros (como bacterias, sustancias químicas, la temperatura exterior, el sol...) y que como cualquier otro órgano requiere de un correcto cuidado para que siga realizando sus funciones perfectamente.

 

La piel está formada por varias capas en las cuales se generan diferentes procesos responsables del aspecto que ésta va adquiriendo con el paso de los años, pero en este post nos vamos a centrar únicamente en la capa más externa de la misma y en donde actúan todos los cosméticos: la epidermis y concretamente en el manto hidrolipídico, os suena ¿verdad?.

 

Muy resumidamente el manto hidrolipídico está compuesto principalmente por agua y sebo (o aceite) y en una piel en perfectas condiciones, tendría que haber una cantidad compensada de ambos compuestos. Pero esto es difícil de mantener ya que nuestra piel siempre está alterada por algo y esto deriva en que esa descompensación genere que la piel sea mixta, grasa o seca.

 

Antes de entrar en la diferenciación de estas necesidades y sus cuidados, quiero decir que el mejor cuidado que podemos darle a nuestro cuerpo y que por ende va a verse reflejado en nuestra piel es llevar una correcta alimentación con todos los nutrientes necesarios, hidratarlo bien, realizar actividad física dentro de nuestras posibilidades y bajar pulsaciones e intentar descansar y controlar el estrés aunque a veces cueste, porque si chic@s la cosmética por si sola no hace milagros.

 

Ahora si, vamos a ello.

Piel normal:

Una piel perfectamente compensada, luminosa, de aspecto liso y poros muy poco visibles. Es poco tendente a sacar imperfecciones como granitos etc. y ¡muy difícil de encontrar!.

 

Este tipo de piel requiere un mantenimiento mínimo, de limpieza , hidratación básica y protección solar.

Es una piel que tiene muy buena tolerancia a los jabones y a los cambios de temperatura.

 

Piel mixta:

Este tipo de piel suele ser la más común y tiene dos zonas muy bien diferencias.

La parte central del rostro o zona T (frente, nariz y barbilla), tenderá más al brillo (sobre todo en verano), su textura a veces puede sentirse más untuosa, los poros serán más perceptibles y también pueden salir  imperfecciones  como granitos etc. con más facilidad. 

 

En cambio en la zona de las mejillas y de alrededor de los ojos la piel puede notarse más tirante o seca y en las mejillas los poros son poco perceptibles.

 

Lo ideal en esta piel sería cuidarla por un lado realizando su limpieza con un producto suave que no llegue a deslipidizarla (es decir que no se lleve por completo todos los aceites que la piel tiene de manera natural) y por otro emplear distintos productos específicos para cada zona, finalizando por supuesto con el protector solar.

 

La zona T necesitaría de productos libres de aceites que aporten hidratación sin engrasar y en las mejillas productos más nutritivos para aportarle a esta zona los lípidos que le faltan.

Piel grasa:

Es una piel de aspecto brillante y tacto untuoso por todo el rostro, se ensucia fácilmente con la polución y en ella los poros son más perceptibles. Igualmente es muy tendente a crear imperfecciones como puntos negros, granitos o quistes de grasa. 

 

Un punto a favor en este tipo de piel es que es una piel en la cual las arruguitas tardan más en aparecer.

El cuidado de la misma comenzaría por realizar su limpieza con un producto al agua suave ya que suele tolerar bien los jabones y por lo general las personas con este tipo de piel agradecen este tipo de productos porque generan una sensación de una limpieza mejor. El gel no debería ser demasiado astringente para como en la misma situación de la piel mixta no deslipidizarla y que esta falta de grasa pueda producir que la piel se vea agredida y obligada a producir más grasa.

 

En cuanto a cuidado puede usarse un producto ligero, que sea muy hidratante y no comedogénico, de esta manera aportará hidratación a la piel y esta se irá compensando. Igualmente se pueden elegir fórmulas que contengan agentes seboreguladores que ayuden a la piel a regular esa producción de grasa.

Para finalizar la protección solar es indispensable.

 

Piel seca:

Para mi gusto, es la piel más bonita que hay ya que en esta piel cuando está bien cuidada el maquillaje queda sobrenatural, pero para las mujeres que la padecen suele ser un calvario ya que es una piel frágil, falta de lípidos, de aspecto apagado, se descama fácilmente, se siente tirante y su tacto es áspero. Los poros en piel seca son casi imperceptibles y los signos de expresión suelen notarse un poco más debido a esta condición.

 

Este tipo de piel necesita una limpieza con un producto que sea muy respetuoso con la misma e hidratante (por lo general las personas con piel seca agradecen más la limpieza con una leche limpiadora que con un producto al agua) y un cuidado con productos emolientes y nutritivos.

 

Y por supuesto protección solar.


¿Ya has intuido qué necesidades tiene tu piel en cuanto agua y lípidos?, te animo a observar tu piel frente al espejo y ver qué cualidades de las antes citadas reconoces en ella.

 

Próximamente en el siguiente post hablaremos de estados de la piel, como deshidratación, sensibilidad... ¿te lo vas a perder?.

 

Gracias por llegar hasta aquí, espero que te haya gustado, coméntame en los comentarios si ya conocías las necesidades de tu piel, si estás empleando los cosméticos adecuados y ¡te espero en el siguiente!.

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